Una primera consulta es más útil cuando los hechos y documentos llegan ordenados. No hace falta convertir el asunto en un expediente perfecto; sí conviene separar lo relevante de lo accesorio.
1. Identificación y documentos básicos
Lleve identificación, datos de contacto y cualquier documento que permita identificar formalmente a las partes o el asunto.
2. Contratos, mensajes y comprobantes
Reúna contratos, convenios, pagarés, recibos, facturas, transferencias, correos, mensajes, fotografías o videos relacionados con los hechos.
3. Actuaciones de autoridad
Si existen citatorios, demandas, acuerdos, resoluciones, notificaciones o documentos de una carpeta de investigación, procure conservarlos completos.
4. Una cronología sencilla
Anote fechas, personas, lugares y hechos principales. Una secuencia temporal clara ayuda a detectar plazos, contradicciones y documentación faltante.
5. Evidencia digital: no modifique de más
Antes de borrar, reenviar, editar, restaurar o manipular información digital que pudiera tener valor probatorio, conviene consultar si requiere preservación o análisis técnico.
Este contenido es orientación general y no sustituye asesoría jurídica aplicada a un caso concreto.